
Estación Velib', Paris
La semana pasada volví a visitar Paris y me sorprendió con una innovación que ellos han implementado en su sistema de transporte público: El Vélib’.
El Vélib’. Es una red de estaciones de bicicletas (o un sistema de bicis publicas) disponible las 24 horas del día, todos los días en el cual cualquier mayor de 14 años puede conseguir una bici para andar por ahí. Para devolverla, uno solamente necesita engancharla de vuelta a la estación del Vélib’ más cercana al destino – las estaciones están aproximadamente a 300 metros una de otra, nada más que pedir.
La idea es que la recojas, vayas a alguna parte y la devuelvas para que otros la puedan usar. Sin embargo, la disponibilidad no es un problema ya que note que habían bastantes bicis en cada estación que vi.
Para conseguir una bici, solo tienes que poner los detalles de la información de tu tarjeta del banco en la terminal de la estación (como una garantía) y recibirás el boleto que será utilizado desde ese punto para administrar las rentas posteriores, incluyendo desde otras estaciones. Si el periodo de uso es menor a media hora, ¡el servicio es totalmente gratis!
Luego que regrese, hable acerca de ello con una amiga francesa y ella me dijo que para los parisinos el servicio del Vélib’ esta incluido en algunos de los pases de transporte publico. Échenle un vistazo (el sonido esta en francés):
En realidad, este concepto no es tan nuevo, y lo he visto en ciudades como Ámsterdam, Berlín y Estocolmo donde la cultura de las bicis está bastante impregnada en la sociedad, aunque pienso que las personas usualmente tienen una bici. Pero la facilidad de usar el Vélib’ y especialmente su enorme distribución de estaciones alrededor de la ciudad lo hacen diferente. Luego investigue un poco y me aprendí que algo similar fue implementado en Barcelona, bicing.cat. ¡Genial!
En mi opinión el uso de bicis como medio de transporte diario y no solo por diversión, es una algo muy bueno pero no es fácil de implementar en cualquier lugar, ya que a los lugares en altitudes elevadas les es más difícil hacer de tales iniciativas una cosa popular. Sin embargo, los beneficios de esto son claros y no necesito mencionarlos.
Lo que realmente me pone a pensar fue la logística que el Vélib’ le provee a las personas con medios de transporte gratuitos. En mi caso, tuve que pagar lo que consideraba una buena cantidad de dinero por una bici que pasaba 2/3 del año acumulando polvo y ocupando espacio en mi habitación – los inviernos duros tienen sus inconvenientes, especialmente en donde no hay buenas bici-vías.
Con el Vélib’ la consigues acá, la dejas allá. “Cualquiera” en la ciudad tiene una bici sin ser el dueño: simplemente te cae del cielo, los usuarios no tienen que pagar por ellas, no tiene que arreglarlas cuando se pincha una llanta…
No se impresionen con esta gráfica, ni siquiera soy bueno con la mate. Solamente hice fácil de entender que tan efectivo es esto con relación al costo. Para estos cálculos:
- Asumamos que las personas realmente utilizan el servicio de bicis públicas entre las 8 de la mañana hasta media noche.
- Asumamos también que en promedio una persona no necesitaría una bici por más de 2 horas al día y que el uso está distribuido al azar a lo largo del día.

Esto se convierte en una bici siendo usada por 16 horas al dia por 8 personas diferentes (16 horas/2 horas por persona).
Así que comparemos cuanto más se puede sacar de esto: con un sistema de bicis publicas 10 bicis soportarían la demanda de 80 personas…¡Quiero algo así en mi ciudad!
